Suele considerarse cuando existen síntomas por prolapso, sensación de peso, cambios anatomicos posteriores a embarazos o molestias que no mejoran con medidas conservadoras.
Se evalua historia clínica, exploración física, objetivos funcionales de la paciente y estudios complementarios para definir si la via vaginal es la mejor opción.
La recuperación depende del tipo de cirugía, pero por lo general requiere reposo relativo, control del dolor, vigilancia de síntomas y seguimiento estrecho para reintegración gradual.
Dos rutas frecuentes para iniciar una valoración o resolver un procedimiento dentro del catalogo actual.